Un año mas el Zinemaldia abre sus puertas en una edición marcada por el 70 aniversario del certamen presidido por José Luis Rebordinos, y que comienza con una inauguración made in Spain: ‘Modelo 77’, de Alberto Rodríguez.
‘Modelo 77’ cuenta la historia
de Manuel, un joven que es encarcelado por un delito de desfalco y que ingresa
inmediatamente en prisión. Allí poco a poco se dará cuenta de la vida a la que
están sometidos los presos y cómo son tratados por los funcionaros de la cárcel,
todo esto durante el contexto de transición política a finales de los años 70.
El ganador del Goya a mejor
dirección por ‘La Isla Mínima’, Alberto Rodríguez, vuelve a sus thrillers con
un habitual en sus repartos como es Javier Gutiérrez, y con un estupendo Miguel
Herrán como protagonista, que es creíble y está a la altura de toda la película
en la que no paran de suceder cosas.
Para empezar, esta no es una
historia sobre un delincuente y su adaptación en la cárcel; es una historia
donde el protagonista se ha equivocado, pero al que se la ha jugado alguien con
mucho más poder que él. Rápidamente, Manuel entenderá que los funcionarios de
prisión son la ley entre esos barrotes y que el momento político que está
viviendo España (reciente muerte del dictador Franco y momentos de transición
política) también se verá reflejado en su encierro.
Manuel coincidirá en prisión
con El Negro (interpretado por un estupendo Jesús Carroza que roba cada escena
en la que aparece en un papel en el que le llevamos viendo desde hace años);
Boni, un doctor encerrado por su condición durante el franquismo y que introducirá
a Manuel en el sindicalismo y las reformas que deben llevarse a cabo dentro de
la cárcel; y por supuesto su compañero de celda, Pino, interpretado por Javier Gutiérrez
que una vez más brilla, y que acompañará a Manuel desde sus ingreso en La
Modelo y sus dudas hasta el final de la cinta.
‘Modelo 77’ no reinventa el
género películas en prisión, pero si cuenta con detalles muy interesantes que
hacen que la cinta está por encima de otras del mismo corte: el momento
histórico en el que se encuentra España, convulso, alocado, con ganas de
democracia y de mejorar, solo se ven a través de los ojos del único personaje
femenino de la historia, Lucia. Pero eso no hace que dentro de la cárcel no
empiece otra revolución en si misma; los presos también buscan una amnistía de
delitos ocurridos durante la dictadura, y poco a poco irán formando un
sindicato junto a otras cárceles para luchar contra la opresión de la
administración carcelaria.
Otro tema importante es como
poco a poco Manuel, una persona que nunca había tenido problemas con la
justicia, va cambiando su mirada y perspectiva respecto a sus compañeros, ya
que si al principio no cree que los demás estén a su altura y que son
delincuentes al uso, lo cierto es que al final, cuando se le presente la
oportunidad de salvarse a si mismo o a los demás, dudará hasta el último segundo.
Alberto Rodríguez sigue siendo
un director de acción, sabe donde quiere poner el foco, ya sea en un plan de
huida de prisión, como en una revuelta interna, como en mostrar pequeñas
píldoras de otros personajes a los que el espectador acaba conociendo con solo
tres escenas (y cuya historia está contada).
Al final, ‘Modelo 77’ no es
más que una película que habla sobre la dignidad de las personas; los
delincuentes también merecen derechos porque son personas igual que tú y que
yo, aunque cometieran un error en un momento determinado. En la época de la
transición de España, cuando este país pedía correr hacia la libertad, los
presos también intentaron que el mundo cambiase.